Entrevista al Sr. José Luis Handal, Presidente & CEO, Manzana40 – Hoteles Camino Real, Bolivia

Entrevista al Sr. José Luis Handal, Presidente & CEO, Manzana40 – Hoteles Camino Real, Bolivia

 

Usted ha sido una de las figuras más influyentes en la transformación de la hotelería boliviana. Cuando mira hacia atrás, ¿qué visión tuvo en los inicios de Camino Real que le permitió construir una marca referente en Bolivia y la región?

Remontándonos a años pasados, nosotros comenzamos con una empresa unifamiliar formada por dos hermanas, mi padre y yo. Desarrollamos el primer apart hotel en la ciudad de La Paz, ubicado en la calle Capitán Ravelo. Era un concepto completamente nuevo para la época. En Bolivia no se conocía el modelo de apart hotel y nosotros lo incorporamos después de viajar con frecuencia a Santiago de Chile, donde nos hospedábamos en un apart hotel llamado Tempo Rent Hotel. Allí aprendimos sobre su funcionamiento y decidimos implementar ese concepto en Bolivia.

Nos fue muy bien con el proyecto de Capitán Ravelo y, a partir de esa experiencia, decidimos incursionar en la ciudad de Santa Cruz. Fue entonces cuando desarrollamos Camino Real, que se convirtió en el segundo hotel cinco estrellas de la ciudad. En ese momento, Los Tajibos era un hotel muy reconocido y prácticamente monopolizaba el mercado. Sin embargo, hace aproximadamente 25 años identificamos la necesidad de contar con otra propuesta tipo resort de características similares.

Camino Real es una marca completamente independiente. Nunca ha pertenecido a ninguna cadena hotelera. El nombre fue elegido por nosotros, influenciados en cierta medida por Camino Real de México, pero siempre hemos operado de manera independiente. Nacimos con ese nombre y los tres hoteles que tenemos en Bolivia se han manejado bajo la marca Camino Real. En Argentina no fue posible utilizar la misma denominación debido a que el nombre ya se encontraba registrado y protegido legalmente.

 

Camino Real elevó los estándares de hospitalidad en Bolivia y posteriormente expandió operaciones hacia Argentina. ¿Qué aprendizajes le dejó ese proceso de internacionalización y cómo cambió su visión empresarial?

Bueno, nosotros hemos tenido mucho aprendizaje con la evolución e incorporación de los hoteles. Desde el primer apart hotel, siempre hemos manejado el negocio a nivel muy familiar, ofreciendo servicios cálidos y una atención muy cercana al cliente. Como éramos una empresa pequeña, comenzamos de esa manera. Nuestra visión siempre ha sido brindar la mejor atención al cliente, con mucha calidez, y contar con las mejores ubicaciones posibles dentro de cada ciudad. Ha sido un camino de mucho aprendizaje. Gracias a Dios hemos tenido años muy buenos y otros no tan buenos, pero todos han representado una enseñanza que nos ha permitido crecer dentro de la hotelería.

Al ser una empresa familiar, cada uno de nosotros se dedicó a un área específica. En mi caso, me enfoqué especialmente en la comercialización. Además, fuimos capacitándonos constantemente mediante cursos, clases y el análisis de otros modelos de negocio que nos ayudaron a fortalecer la cadena. Posteriormente, aprovechando el contexto económico de Argentina en aquel momento y las ventajas que nos generaba el tipo de cambio, decidimos incursionar en ese mercado. Comenzamos en Salta, donde nos ofrecieron adquirir un hotel que se encontraba en obra gruesa. Lo adaptamos y desarrollamos, en un momento en que existía escasez de oferta hotelera en la ciudad. Allí construimos el primer hotel cuatro estrellas de Salta. Hasta la fecha continúa operando con mucho éxito y mantiene los mismos estándares de calidad y servicio que el hotel de Santa Cruz. Más adelante, hace aproximadamente 15 años, inauguramos nuestro primer hotel en la ciudad de Buenos Aires, ubicado en una zona muy privilegiada, a cuatro cuadras del Obelisco. Es un apart hotel muy bonito que forma parte de nuestra expansión en Argentina.

 

Con proyectos como Manzana 40 y Torre Dúo, usted ha contribuido a redefinir el skyline y el ecosistema corporativo de Santa Cruz. ¿Cómo imagina el futuro del desarrollo urbano y empresarial en Bolivia?

Nosotros comenzamos con Torre Dúo, que fue el primer edificio corporativo de este tipo en Santa Cruz. En su momento fue un proyecto muy innovador, ya que no existía un modelo de edificio corporativo similar en la ciudad. Ingresamos al mercado con mucha fuerza y obtuvimos muy buenos resultados con este desarrollo. Posteriormente, hace aproximadamente siete años, iniciamos el proyecto Manzana 40, una iniciativa mucho más ambiciosa. Se trata de un complejo de 100.000 metros cuadrados orientado completamente al segmento corporativo, que además incorpora un boulevard gastronómico en la planta baja.

Este edificio fue concebido con estándares y tecnología internacional. Debido a la magnitud y complejidad del proyecto, era necesario trabajar con certificaciones LEED y aprender de experiencias internacionales. Para ello contamos con el apoyo de un grupo de arquitectos e ingenieros chilenos que colaboraron en el desarrollo del proyecto, junto con una contraparte boliviana integrada por excelentes profesionales. Con Manzana 40 logramos desarrollar un edificio altamente sofisticado y de avanzada tecnología. Al igual que ocurrió con Torre Dúo, fuimos pioneros en la introducción de este tipo de edificios corporativos en Bolivia, marcando un nuevo estándar para el mercado local.

 

Actualmente están impulsando una expansión regional hacia mercados como Chile, Paraguay y República Dominicana. ¿Qué oportunidades identifica en estos países y qué ventajas competitivas cree que tiene el empresariado boliviano para competir internacionalmente?

Impulsados en parte por el contexto económico recesivo que hemos vivido en los últimos años, hemos buscado expandirnos hacia otros mercados, particularmente Paraguay. Factores como la escasez de dólares, la falta de incentivos para el sector empresarial y diversas condiciones heredadas de gestiones gubernamentales anteriores nos llevaron a mirar nuevas oportunidades fuera de Bolivia. Nuestra intención es continuar desarrollándonos en los sectores que conocemos y donde tenemos experiencia: la hotelería y los proyectos corporativos. Actualmente estamos evaluando oportunidades concretas en Paraguay, analizando distintos proyectos y explorando posibilidades de inversión tanto en hoteles como en edificios corporativos. Creemos que Paraguay ofrece importantes perspectivas de crecimiento y expansión. Como grupo empresarial, y también como una familia comprometida con seguir desarrollando nuevos proyectos, tenemos el objetivo de continuar creciendo y consolidando nuestra presencia en otros países de la región.

 

En un entorno económico cada vez más desafiante y competitivo, usted ha destacado la importancia de la agilidad y la intuición empresarial. ¿Cuáles considera que son las claves para identificar oportunidades de alto impacto antes que el mercado?

Hace muchos años trabajaba principalmente con la intuición, con ese “feeling” empresarial que permite identificar oportunidades antes que otros. Afortunadamente, no me fue mal. Siempre me he considerado una persona visionaria y, en cierta medida, alguien dispuesto a asumir riesgos al emprender nuevos proyectos. Muchas veces me aventuraba a poner en marcha una iniciativa y después profundizaba en los detalles.

Sin embargo, los tiempos han cambiado. Hoy vivimos en un entorno mucho más competitivo, con mayores exigencias y una dinámica de mercado más compleja. Por eso, actualmente es indispensable respaldar las decisiones con estudios de factibilidad, análisis de mercado, proyecciones financieras y evaluaciones de sensibilidad económica para cada proyecto. Además, es fundamental considerar la situación económica del país y los factores externos que pueden influir en el desempeño de una inversión. Todo esto exige un análisis más profundo y estructurado antes de tomar decisiones.

Una de nuestras mayores fortalezas ha sido rodearnos de personas altamente profesionales. Contamos con comités de trabajo y directorios integrados tanto por miembros de la familia como por profesionales externos invitados, quienes aportan experiencia y perspectivas valiosas. Este modelo nos permite enriquecer el proceso de toma de decisiones y evaluar las oportunidades desde distintos ángulos. Hoy, más que depender únicamente de la intuición, combinamos la visión empresarial con el análisis técnico y el respaldo de equipos especializados, lo que nos permite identificar oportunidades de alto impacto de una manera mucho más sólida y sostenible.

 

Uno de los aspectos más destacados de sus proyectos ha sido el enfoque en sostenibilidad y estándares internacionales como las certificaciones ISO y LEED. ¿Qué tan importante es hoy construir proyectos responsables y sostenibles en América Latina?

Actualmente somos muy conscientes de la importancia del cuidado del medio ambiente. Consideramos que la sostenibilidad es un aspecto fundamental para cualquier persona o empresa que desarrolle proyectos con visión de futuro. Ser conscientes de nuestro entorno y del impacto que generamos es una responsabilidad que hoy resulta indispensable.Creemos que la construcción debe realizarse bajo estándares de sostenibilidad, incorporando eficiencia energética, ahorro de recursos y proyectos que integren amplias áreas verdes y contribuyan activamente al cuidado del planeta.

En ese sentido, Manzana 40 representa un ejemplo muy importante para nuestro grupo. El proyecto fue desarrollado bajo estándares internacionales de sostenibilidad y cuenta con una certificación LEED de alto nivel, lo que ha sido un logro significativo para nosotros. Además de los beneficios ambientales, esta certificación nos ha permitido atraer y consolidar la presencia de empresas internacionales que probablemente no se habrían instalado en el complejo de no contar con estas características. Muchas de ellas valoran especialmente operar en edificios sostenibles y alineados con sus propias políticas ambientales. Por ello, el hecho de que Manzana 40 sea un edificio “green” no solo refleja nuestro compromiso con la sostenibilidad, sino que también se ha convertido en una ventaja competitiva que ha fortalecido el posicionamiento y el atractivo del proyecto para compañías de primer nivel.

 

Usted ha mencionado que su objetivo no es solo construir empresas y edificios, sino dejar un legado para las próximas generaciones. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los jóvenes emprendedores bolivianos que sueñan con construir proyectos de impacto global desde Bolivia?

Yo recomendaría, en primer lugar, tener una profunda conciencia sobre el orden urbanístico. Nuestras ciudades han crecido muy rápidamente y, en muchos casos, de manera desordenada. Esto ha provocado que algunos proyectos privados, incluso aquellos desarrollados con altos estándares, no siempre estén acompañados por un entorno urbano acorde a su nivel de desarrollo. Por ello, considero fundamental que exista una mayor coordinación entre el sector público, los organismos competentes y la empresa privada. Debe haber una visión compartida para impulsar proyectos de alto impacto que sean sostenibles, que respeten el medio ambiente y que contribuyan al desarrollo ordenado de las ciudades.

También es importante prestar especial atención a la preservación de la naturaleza y a la planificación del crecimiento urbano. Debemos comenzar a pensar en modelos que contemplen ciudades satélite y nuevas áreas de expansión, ya que muchas ciudades están alcanzando niveles significativos de saturación. Asimismo, creo que el futuro apunta hacia proyectos más verticales que horizontales. La optimización del uso del suelo será cada vez más importante, por lo que debemos desarrollar proyectos con una visión responsable, sostenible y consciente de los recursos disponibles. Finalmente, considero que los edificios y desarrollos inmobiliarios deben diseñarse pensando en las personas, ofreciendo beneficios reales en términos de comodidad, confort y calidad de vida para quienes los habitan o utilizan. Ese debe ser uno de los principales objetivos de cualquier proyecto urbano de largo plazo.

 

Mensaje final para los lectores de Miami Herald y Nuevo Herald.

Soy básicamente boliviano y amo Bolivia. Todos mis proyectos han sido desarrollados aquí y creo profundamente en el país, pese a todas las circunstancias y los problemas que hemos enfrentado. Ser empresario en Bolivia no es fácil; tenemos que lidiar con factores externos complejos como la política, la situación económica y las crisis que periódicamente afectan al entorno empresarial. El mensaje que siempre transmito es la importancia de ser muy enérgico y perseverante en la búsqueda de los objetivos que uno se propone. Independientemente de si las circunstancias son favorables o difíciles, hay que mantenerse enfocado, trabajar muy duro y rodearse de gente profesional. También es fundamental desempeñarse con pasión y eficiencia en todo lo que se hace. Si además se cuenta con el apoyo de la familia, mejor aún. Nuestra empresa es familiar y siempre nos hemos respaldado mutuamente, tanto en los buenos momentos como en los más difíciles. Creo que esa unión y ese apoyo constante han sido una de las mayores fortalezas que hemos tenido.

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